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Más de 2.300 muertos en Turquía y Siria tras un terremoto de magnitud 7,8

La tierra ha temblado de madrugada en Turquía y Siria con una violencia apenas vista en el último siglo. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el terremoto ha alcanzado una magnitud 7,8 en la escala de Richter, reduciendo miles de edificios a escombros y causando más de 2.300 muertos. Las autoridades turcas han informado de 1.498 fallecidos y 5.300 heridos. “No sabemos cuánto se elevará [el número de] vidas pérdidas”, ha reconocido el presidente, Recep Tayyip Erdogan, debido a que todavía queda un gran número de personas entre los escombros de los más de 2.800 edificios que se han venido abajo y a las violentas réplicas y nuevos temblores que se están produciendo (el último, a las 13.24, de magnitud 7,6).

En Siria, un país castigado por más  de 11 años de guerra civil, el número de víctimas mortales supera las 800. El Ministerio de Sanidad ha informado de 430 muertos y más de un millar de heridos; mientras que en la zona del noroeste que está en manos de los rebeldes enfrentados al Gobierno de Damasco, los muertos ascienden a 380, según información de las fuerzas de rescate citadas por Reuters.

Se trata del mayor terremoto registrado en los dos países como mínimo en casi tres décadas, según sus respectivos observatorios sismológicos. Erdogan ha elevado mucho más la dimensión de lo ocurrido. Es, según las palabras del presidente, “la mayor tragedia del último siglo desde el terremoto de Erzincan en 1939″, que dejó unos 30.000 muertos. El movimiento se ha sentido con fuerza en 14 países, entre los que se encuentran Líbano, Israel, Chipre y Jordania.

“Nuestra prioridad es sacar a las personas atrapadas bajo los edificios derrumbados y trasladarlas a los hospitales”, ha dicho el ministro del Interior turco, Süleyman Soylu, que ha anunciado la declaración del nivel más alto de alarma. También se ha puesto en estado de alerta a las Fuerzas Armadas en la zona y se ha establecido un corredor aéreo para la llegada de material y ayuda humanitaria. “Estamos recibiendo notificaciones de muchos lugares, nuestros equipos de salvamento han sido enviados a la zona, se están preparando y enviando aviones de carga”, añadió el ministro. Según el Gobierno turco, ya hay 9.000 efectivos de equipos de rescate desplegados sobre el terreno e irán aumentando a medida que lleguen los equipos de otras provincias y otros países.

Ankara ha emitido una petición de ayuda internacional y varios gobiernos han respondido ya: el presidente de EE UU, Joe Biden, ha puesto a disposición de Turquía la ayuda de la agencia USAID y el vecino Azerbaiyán ya ha enviado a 370 efectivos de protección civil. La Unión Europea también se ha comprometido a prestar asistencia y los de Países Bajos y Rumania ya están en camino.

Numerosas viviendas, muchas de siete u ocho plantas, se han convertido en montones de escombros sobre los que los equipos de emergencia y los propios vecinos trabajan retirando cascotes. Las labores se llevan a cabo en condiciones meteorológicas muy difíciles, pues Turquía sufre una fuerte borrasca con lluvia y fuertes vientos que han obligado a la cancelación de vuelos. En la zona del terremoto, las temperaturas no superan los cinco grados; y localidades como Malatya, donde hay más de un centenar de edificios destruidos, están cubiertas de nieve.

“Pedimos a la población que, especialmente en las próximas horas, no entre a los edificios afectados”, dijo Orhan Tatar, representante de AFAD, el organismo encargado de coordinar las operaciones de búsqueda y ayuda a los damnificados.

Tomado de: el país.com

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