Arte y cultura Opinión

Por: Eduardo Pertuz

Aún no salgo del asombro al recibir cinco premios de  seis categorías en el primer concurso de Fotografía Digital Manga 2025, organizado por la Junta de Acción Comunal Bahía de Manga.

Esta hermosa iniciativa busca preservar la memoria visual del barrio, y me alegra haber participado. Ayer, durante la premiación, la gran sorpresa fue escuchar mi nombre una y otra vez.

Mi amigo, el doctor Osvaldo Galofre, siempre me dice que tengo de manera natural la proporción áurea al tomar fotografías… y parece que algo de razón tenía.

Me encanta fotografiar la naturaleza, los paisajes y los objetos cotidianos; casi todo tiene una historia que contar. Mis fotos suelen acompañar mis aventuras convertidas en crónicas, las mismas que comparto aquí, en mis redes.

Para mí, la fotografía es una forma de ver e interpretar el mundo, de explorar ese metro cuadrado del que tanto hablo, y crear mi propia realidad a través del lente.

Y si se preguntan con qué súper cámara hago mis fotos, les confieso: uso la cámara de mi celular, que ni siquiera es de una marca reconocida. Como dice el dicho: no es la flecha, es el indio.

Gracias a la JAC Bahía de Manga por este reconocimiento y por promover el arte local.

Arte y cultura Opinión

Por: Juan Carlos Travecedo 

En una emotiva ceremonia realizada en el Centro de Estrategias y Desarrollo Empresarial de La Jagua del Pilar, la Universidad Única —Universidad Católica Americana—, con sede en Brandon, Estados Unidos de América, confirió al cantautor, abogado y gestor cultural Rafa Manjarrez, actual presidente de Sayco, el título de Doctor Honoris Causa en Derecho y Construcción de Paz.

El acto tuvo lugar durante las fiestas patronales en honor a la Virgen del Pilar, y se convirtió en un acontecimiento histórico que enalteció el nombre de La Guajira y del vallenato ante Colombia y el mundo.

Presidieron la ceremonia el rector de la Universidad Única, doctor Gabriel de la Rosa, el padre Doriam Rocha, el gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar Deluque, el ministro de Educación, José Daniel Rojas Medellín, el rector de la Universidad Popular del Cesar, Rober Romero Ramírez, y el exgobernador Rodolfo Molina Araujo, y el gerente general de SAYCO, César Ahumada Avendaño, entre otras personalidades del ámbito académico y cultural.

Acompañaron al homenajeado su esposa Linda Tromp Villarreal, sus hijas Linda Valeria Manjarrez Tromp e Ivon Manjarrez, actual alcaldesa de La Jagua del Pilar, junto a familiares, amigos y admiradores que aplaudieron este reconocimiento a una vida dedicada al arte, la palabra y el servicio.

El doctorado honoris causa a Rafa Manjarrez ratifica su legado como símbolo del folclor vallenato, la cultura y la paz, y como uno de los hijos más ilustres de La Guajira.

Arte y cultura Opinión

Stephen King (bajo su seudónimo, Richard Bachman) escribió “La larga Marcha”, una historia sobre un grupo de chicos —igualmente designados por sorteo— que participan en un torneo anual para superarse unos a otros hasta la muerte, donde hay un ganador y no hay final. King no se planteó escribir un thriller político, pero al estar al tanto sobre las permanentes noticias de ese derramamiento de sangre que encerraba las vidas de aquellos jóvenes estadounidenses en Vietnam, muchos temas se le manifestaron de todos modos, y de ahí la idea de esta historia, hoy una película.

Pero dos cosas a señalar, primero, que estamos en un universo distópico. Ese cine distópico nos habla de sociedades más o menos convencionales donde todo se ha ido al diablo: la cima de los regímenes totalitarios, la exaltación religiosa, la violencia o el colapso social, entre otros elementos. Así que los personajes que este mundo habita serán mártires de esta anarquía o si prefiere sus finales.

En la actualidad, la distopía es un género repetido del cine y la televisión con paradigmas como “Minority Report” de Steven Spielberg (2002) o “Black Mirror”, por citar dos títulos que vienen a mi memoria entre muchos otros y que han recogido un gran éxito. Todas estas leyendas inscritas en el celuloide son un buen partido para descubrir las dificultades que nos sobrevienen, y un buen inicio para combatirlas.

Por tanto, “Camina o muere” no es una obra que da vueltas sobre un tiovivo de la desesperanza (aunque parezca), mientras lo observado de sus imágenes son devoradas por unas situaciones algo grises que se pegan en los cuerpos de unos chicos privados de expresividad en las miradas. La película está edificada sobre el dorso maltratado y agotado de un aislamiento patológico que pretende por momentos abrir sus turbaciones posiblemente a otras soledades patológicas a través de caminar “hacia ninguna parte” a la larga.

Si existe alguna gestualidad distante de cada interlocutor, sumado a la ausencia de vida feliz, convierte cada uno de los intentos de los chicos caminando (y caminando) el no poder socializar en algún quiebre, ideas que no agujereen su ya de por sí reducida esperanza en un callejón sin salida (y que a la larga eso es la vida: no way out).

Opinión
Por: Pedro Norberto Castro Araujo

Me contaba Anibal Galindo que a principios del siglo pasado, Valledupar era una ciudad pintoresca, rodeada de casas construidas en textura de barro y vareque, hermosísimas por su uniformidad con cubiertas en tejas tipo colonial, calles empedradas, que circundaban las dos únicas iglesias de creencia católica que existían en la ciudad; la primera dentro del Marco de la plaza Mayor perteneciente a Nuestra Señora de la Concepción y la segunda la iglesia de Nuestra Señora del Rosario ubicada en la calle 15 frente a la casa de don Oscarito Pupo Martínez y por el otro extremo con casa de la señora Leticia Castro de Pupo.

A sus 92 años, Elfo Jiménez Ochoa, consejero espiritual de mi padre “Pepe Castro” me contó que en la ciudad de los Santos Reyes habitaba el primogénito de Cristóbal y Conce, sus primos y quien en su adultez tenía una condición especial; cambiaba su temperamento con la atracción gravitacional de la Luna.

Sostiene que es el mismo fenómeno atmosférico que crea las mareas oceánicas que sube y baja el oleaje del mar cada 12 horas. La luna llena permite que las olas dejen su estado natural y se tornen violentas, fenómeno que tambien influye en el estado de ánimo de las personas, influyendo en los pacientes bipolares, cuyos cambios de estado de ánimo es cambiante alrededor de la luna llena quien les provoca plenitud, euforia y excesos.

En esta fase se dice que todo el mundo se pone lunático -es decir, loco- como le pasaba a Victor “Nono la Vara” con los cambios prelilunares, con ellos producía una gruesa y desbordada energía que lo hacia caminar por las calles del Valle a toda velocidad.

Era costumbre de los ricos de Valledupar almorzar a manteles a las 12:00 del medio día y era usual mantener abierto un portoncito que comunicaba con el traspatio por donde entraban a los establos de las viejas casonas, los güeyes, burros de carga y vacas de leche, arriadas a esa hora para destetarlas de sus crias.

La señora Leticia Castro de Pupo como de costumbre había ordenado a la servidumbre avistar cuando la mesa atuviese servida; al poco tiempo las mujeres con toda la etiqueta social, con porte y señorío se encontraban sentadas en la mesa principal de la casona colonial y con cubiertos en plata en mano pretendían degustar exquisitos manjares de la cocina criolla en los que incluían guisos de aves de corto vuelo.

Al momento de iniciar a comer notaron la presencia de “Nono la Vara” quien al pasar sintió el rico olor a gallina, lo que lo obligó a colarse por el portón de atrás.

Nono, sorprendió a las distinguidas damas al entrar orondo al aposento principal. Muy buenas tardes señoritas; este banquete parece la cena de Nuestro Señor Jesucristo … Que cena tan bella …

Las mujeres al verlo corrieron despavoridas hasta encerrarse en sus habitaciones, dejando la mesa servía.

Nono se quedó solo olfateando los múltiples manjares, parado en una esquina en la mesa, y dado que no había nadie a quien preguntarle, el mismo se preguntaba y él mismo se respondía: Nono…que fue doña Leti. Te provoca arroz de cerdo aplástelado, hecho de las manos maravillosas de Maria Meza? Como no doña Leti…Es mi comida preferida … Nono tomaba la bandeja acerada en plata con la mano izquierda y con la derecha urgaba el delicioso platillo.

Nono sírvete más conejo como no doña Leti.. Nono mas ensalada muy buena tiene pepino y aguacate, hay doña Leti tengo rato que no como ensalada…

Nono ahí hay un jugo en la mesa de guanábana … hay doña Leti es el jugo que mas me encanta. Y con jarra en mano saboreaba la deliciosa bebida.

Nono al estar satisfecho y con la barriga contenta se despide agradecido de doña Leti.

Antes de salir avista encima de la nevera del comedor un pote lleno de monedas y billetes sencillos. Nono … que fue doña Leti… arriba de la nevera hay unos sencillos… son para ti Nono..

Nono con la intención de llevárselos se auto responde: … Mejor que no doña Leti, deje esos sencillos allí. Porque Nono ? Insisto son para ti Nono.. No doña Leti, déjelos allí, Los Castro y los Pupos son muy tacaños, después van a decir que Nono se los robo.

Deportes Opinión

Tras superar una dura lesión, el cartagenero se prepara para demostrar que aún tiene guante, madero y experiencia para brillar en Grandes Ligas.

Por: Carmelo Bolaño 

El nombre de Gio Urshela sigue sonando fuerte en los pasillos del béisbol de Grandes Ligas. El cartagenero, orgullo de Colombia en el diamante, atraviesa un momento decisivo en su carrera: demostrar que todavía tiene madera para seguir marcando diferencia, esta vez desde la incertidumbre que implica ser un agente libre.

Después de un recorrido que lo llevó a vestir camisetas de equipos históricos como los Yankees de Nueva York, Urshela se encuentra en la vitrina de los jugadores disponibles, a la espera de la llamada que le abra las puertas a una nueva oportunidad. Y es que hablar de Urshela no es solo hablar de estadísticas o de números en la caja de bateo; es recordar a un antesalista con reflejos felinos, capaz de convertir batazos imposibles en outs de lujo, y de un bate que respondió en momentos claves con promedio consistente y poder ocasional.

El mercado de agentes libres suele ser una especie de subasta silenciosa, donde los equipos miden cada detalle: edad, las lesiones que han sido un factor determinante en la carrera reciente de Gio Urshela.  Aunque ya está recuperado y ha mostrado avances físicos, el riesgo de recaídas o de perder ritmo competitivo está sobre la mesa. Por eso, su salud será el punto clave que definirá si consigue un contrato sólido o solo acuerdos temporales, en cuanto a su rendimiento reciente y proyección futura, ponen  a Gio Urshela, por su experiencia, por su madurez y la versatilidad que ha demostrado al defender no solo la tercera base sino también paradas estratégicas en el infield, lo convierten en un nombre atractivo para más de una franquicia.

Colombia sigue con atención los pasos de su beisbolista, consciente de que Urshela no solo juega para su propio legado, sino que también abre camino para las nuevas generaciones. Desde las calles de Cartagena, Barranquilla o de Colombia entera hasta los diamantes de las Grandes Ligas, su historia ha sido inspiración para los jóvenes que sueñan con batear jonrones en los escenarios más grandes del mundo.

El futuro inmediato es incierto, pero también prometedor. Algunos analistas consideran que Urshela podría encajar en equipos que necesitan solidez defensiva y un bate de contacto seguro en el medio de la alineación. Otros creen que su rol podría estar orientado a la mentoría, apoyando a novatos en transición hacia el estrellato. Lo cierto es que, a sus 32 años, el colombiano todavía tiene béisbol en su guante y en el madero.

Así, el capítulo de Gio Urshela como agente libre no es un punto final, sino una pausa narrativa en la que se escribe la antesala de su próximo desafío. Y en cada movimiento, en cada decisión, lleva consigo el orgullo de representar a una nación que lo sigue esperando en los titulares.

Deportes Opinión

Titi remontó, Sambueza se enredó y los hinchas se dieron hasta con las butacas

Por: Carmelo Bolaño 

El estadio Metropolitano de Barranquilla continúa como escenario de juegos explosivos que solo el fútbol de Junior en esta era de Alfredo Arias sabe entregar. Mientras que en la cancha todo era drama, el carnaval se vivió en las tribunas y, hasta se formó un arroz con mango protagonizado por hinchas del Leopardo búcaro, se hicieron los “muy pingos” que entraron disfrazados al estadio y se mezclaron entre los junioristas durante mas de 50 minutos, hasta cuando la visita hizo el primer gol que fue cuando se despojaron de camisetas de Junior y mostraron su piel de Leopardo y se armó la gresca que no podía faltar. 

La Policía que estaba perdiendo con ese gol que le metieron los hinchas bumangueses disfrazados de tiburones, se percataron del irrespeto y de inmediato colocaron a los hinchas de visita en otra área al lado de la tribuna ocupada por rojiblancos. Bucaramanga celebró como si hubiera encontrado petróleo en la tribuna occidental, mientras el Metropolitano había quedado mudo, cuando esto ocurría llegó el empate desde los 12 pasos con zapatazo del “Titi”. 

Junior le remontó al Bucaramanga en un cierre de película y de paso, los hinchas de ambos equipos hicieron su propio partido aparte en las gradas, con menos táctica y muchas trompadas.

Pero si algo caracteriza al Junior es que cuando parece derrotado, se acuerda de que el Metropolitano pesa, y vaya que pesó. A tres minutos del final apareció Steven “Titi” Rodríguez, quien se puso la capa de héroe y con un penal empató la contienda. Y cuando ya todos estaban recogiendo los motetes, otra vez el “Titi” convirtió un segundo penal en el tiempo añadido, de nuevo contra Enamorado. El 2-1 hizo estallar la tribuna y dejó claro que en Barranquilla no se sufre en silencio: se sufre bailando, gritando y hasta tirando la camiseta.

Ahora hablemos de la peleas, pues bien, lo que se vivió en la cancha no fue nada comparado con la “lucha libre” que se armó en las tribunas. En la occidental alta, hinchas de Junior y Bucaramanga decidieron que lo suyo no eran cánticos sino los puños. El asunto fue tan subido de tono que por un momento la pelota dejó de rodar porque todos estaban pendientes de la novela que se transmitía en vivo: tiburones contra leopardos, pero sin árbitro ni VAR.

Las imágenes rodaron por redes sociales como pólvora: gente corriendo, camisetas de junior que vestían los falsos hinchas, salieron volando, y hasta un par de butacas terminaron siendo proyectiles improvisados. Todo un espectáculo alterno que, si fuera pagado, no habría alcanzado la boletería.

Y como si fuera poco, el banquillo tampoco quiso quedarse atrás. Tras el gol de la remontada, miembros del cuerpo técnico de Bucaramanga salieron a reclamar con más brío que sus propios jugadores. Los del Junior respondieron y ahí sí, el Metropolitano se convirtió en una pasarela de reclamos, empujones y frases que no pasaron por el filtro de “apto para todo público”.

Al final, Junior continuó como líder, Bucaramanga se fue como perrito regañado, y suerte si te vi… la hinchada se retiró con la garganta rota y algunos con el labio partido. 

El fútbol, ese invento maravilloso, volvió a demostrar que en Colombia es más que un deporte: es telenovela, película de acción y a veces, campo de batalla. Porque sí, Junior ganó con dos penales, pero las gradas y los banquillos nos recordaron que además del balón, en el fútbol también rueda el temperamento.

Arte y cultura Opinión

Por: Lida Mendoza Orozco

En un emotivo acto que movió las fibras más profundas de muchos asistentes al auditorio Crispín Villazon de Valledupar, el empresario y escritor Fabio Torres presidió un encuentro motivacional basado en su libro “Cumplir mi sueño, mi  plan favorito”, que narra la historia de su vida motivada por el deseo de superación, la fe y las ganas de salir adelante. 

Fabio es diseñador gráfico, publicista, escritor, motivador, propietario de la empresa de publicidad Zona Creativa, donde, con su equipo de trabajo ha logrado contribuir con el desarrollo de la ciudad. 

Vestido impecablemente,  con una rosa en sus manos y con voz firme, el rector atrapó a los participantes con su historia llena de experiencia, pruebas y procesos que le permitieron crecer como ser humano y como profesional. Trabajar con amor, fe, enfoque, disciplina y agradecimiento fueron la clave para alcanzar el éxito; esta  frase fue una constante durante su intervención, reconociendo que con esta conferencia se estaba cumpliendo el propósito de Dios para su vida. 

Noté muchas lágrimas de emoción entre algunos asistentes, pero también risas y aplausos en algunos momentos en los que este emprendedor demostraba a través de videos, cómo fue conociendo personas que con un gesto o un consejo se fueron convirtiendo en un gran apoyo y cómo fue derrotando esas vocecillas que se interponían para cumplir sus sueños. 

A través de imágenes y fotografías muy personales, Fabio le contó a su público, cómo le fue dando forma a sus deseos más profundos de ser alguien en la vida, de demostrarle al mundo que era capaz de levantarse del caos y florecer aún en medio de la pandemia que golpeó a millones de familias en el planeta. 

Sonrió y se emocionó contando el momento en el que por primera vez se encontró con la mirada dulce y tierna de su hija María Fátima, que llegó al escenario con un ramo de flores y se fundió con él en un abrazo lleno de amor; también junto a su madre Sara, motores que lo impulsaron a llegar a la meta.

Fabio sigue soñando, dice que dar a conocer su historia para motivar a otros a lograr sus objetivos es el gran propósito de Dios, su fe crece todos los días cuando se levanta agradecido de todo el proceso que ha vivido. 

Es un hombre generoso que está recogiendo los frutos de su cosecha, es un ser humano lleno de nobleza que también ha ayudado a otros de manera desinteresada, siempre con una sonrisa, con actitud positiva, sencillo y con un alto grado de lealtad con sus amigos, a quienes siempre que puede, agradece todo el apoyo que ha recibido de ellos. 


Hoy no queda nada del chico de 13 años que expulsaron del colegio Loperena, ni de aquel jovenzuelo vago que perdía el tiempo jugando billar y dominó mientras tomaba alcohol en sus largas noches de bohemia interminable, ni aquel que veía pasar la vida procrastinando. Hoy, Fabio Torres, el rector, es un hombre que inspira y transforma vidas y está seguro que en ese encuentro, logró tocar el corazón de muchas personas deseosas de cumplir sueños. 

Opinión

Por:Yanitza Fontalvo Díaz

“Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Apocalipsis 2:10

Este domingo lluvioso se fue un alma buena al cielo, como dirían las abuelas; El Señor recibió en sus brazos al pastor José Manuel Oñate, conocido cariñosamente como el pastor ‘Chema’, era el padre de Damarys Oñate, pastora presidente de la Iglesia Cejes.

Su figura frágil y su trato apacible denotaba la bondad que había en su alma y el gran amor al Señor; con su ejemplo y enseñanza de la Palabra de Dios, formó una familia para Cristo, varios de sus hijos, yernos, sobrinos y nietos que habitan en varias partes del mundo son pastores y adoradores con su talento musical, dejando un hermoso legado. 

Nació en Distracción La Guajira el 27 de julio de 1931, su infancia no fue fácil, ya que ante la ausencia de su padre y luego de su padrastro, le tocó ayudar a su mamá para sacar adelante cinco hijos, pero su afán de aprender, hizo un gran esfuerzo y realizó sus estudios en la escuela nocturna.

A los 18 años conoció Dios, fue un gran impacto en su vida, así que se preparó para servirle como misionero, empezó a recorrer pueblos y en un curso de cristianos de las misiones evangélicas conoció a Rosario Murgas, ‘Chayo’, una hermosa joven de cabello largo que venía de Urumita, los unió su amor por Cristo, tienen como testimonio que cuando se casaron se fueron al municipio de El Paso sin nada de dinero, sin conocer a la gente les enviaron leche, yuca y otros alimentos lo que les demostró que Dios estaba con ellos. Tuvieron cinco hijos, Rubén, Damarys, Eliécer, Pilar y ‘La Chachi’.

Fueron pastores en Ciénaga Magdalena, en Urumita, en la Misión de la Iglesia Emanuel en Santa Marta, Iglesia el Paraiso en Barranquilla, en la Iglesia Rios de Paz en Fundación, fue supervisor de la misión I.B.M., y desde hace más de 30 años, el Pastor Ángel Flórez, su yerno, lo llamó a ayudarlo en la obra de la Iglesia Cejes como Pastor Consejero además tenía un ministerio de orientación de parejas y era el encargado de los cursos prematrimoniales, junto a su esposa ‘Chayo’, además lideraba un grupo que hoy continúa la misión que legó para visitar y orar por los enfermos, donde con fervor y fe, hacen recorridos por hospitales y todas las clínicas de la ciudad.

Escribió su libro biográfico, ‘Vale la pena servir a Dios’, donde cuenta su recorrido por el pastorado, pero también las dificultades que tenía la iglesia evangélica para ejercer las misiones, donde muchas veces les tiraban piedra y ataques que sufrió cuando predicaba desde el púlpito cuando no era aceptada esta doctrina en muchas partes del país.

El Pastor ‘Chema’ Oñate fue un guerrero de la fe, un verdadero Pastor de Pastores que era respetado por su edad, su ejemplo, rectitud y su gran pasión por las almas, se fue sin duda ‘derechito’ a la presencia de Dios, seguro al compas de la canción con la cual deleitaba al Señor.

Oh tu fidelidad, oh tu fidelidad,

Cada momento la veo en mí, 

Nada me falta pues todo provees, 

Grande Señor es tu fidelidad.

Opinión

By: Yarime Lobo Baute 

Por estos días, de esos que duran un instante pero pesan como siglos, mi madre me lanzó una pregunta que me abrió el corazón: ¿qué pienso de este país, de sus tropiezos, de esa dualidad que nos atrapa en el estigma de la patria boba? Esa que se cambia de vestido, pero lleva la misma alma. Conflictos que nos parten, egos que nos ciegan, ambiciones que traemos y heredamos un cruce multirracial, que como huella corre por nuestras venas. Somos corazones que laten con fuerza, pero a veces laten más por el “yo” que por el “nosotros”. Ni la Constitución de 1886, ni la de 1991, con sus promesas de orden y justicia, han logrado apagar esa chispa que nos divide y fragmenta.  

Convencida del poder que yace per se en la palabra, no pude responderle en ese momento con palabras. Le respondí con un llanto. Un llanto que cargaba el dolor de una niña palestina de 4 años, herida por un dron, que vi en un video en X. Su cuerpecito frágil en un campo donde el hambre y la muerte son compañeras. Lloré por ella, por las madres que abrazan a sus hijos bajo el peso de la guerra, por un mundo que calla con implícita complicidad. ¿De qué sirve hablar de política, mamá, si el dolor del mundo nos pide que escuchemos antes?  

Colombia, esta tierra que nos mece, sigue girando en un círculo que nos marea. Nos partimos en cíclico y recurrente “nosotros” y “ustedes”, como si el trapo rojo y azul de antaño se hubiera vestido de izquierda y derecha. Cambian las banderas, pero el juego es el mismo: señalar, separar, excluir, anular, olvidar que todos somos hijos de la misma raíz. El problema no es nuevo, no es de hoy, sino de un pasado que nos marcó con su garra de conquista, codicia y atropello. Queremos sanar las heridas que dejaron, pero a veces lo intentamos con las tripas, no con el corazón armonizado con la cabeza.  

No quiero engrosar el coro de los que eligen bandos, mamá. La política que me preguntas es un eco de lo que fuimos: una patria que se duele por no mirarse al espejo. Pero yo sueño con otro camino. La respuesta no está en gritar más fuerte, sino en callar para escuchar. Escuchar a los niños que sufren, a las madres que resisten, a la tierra que nos pide cuidado. Escuchar para tejer puentes, para sanar heridas, para construir juntos.  

Ninguna constitución salvará a un pueblo que no se tiende la mano. Mientras el “yo” pese más que el “nosotros”, seguiremos siendo la patria boba. Pero, mamá, mis lágrimas no son solo de pena. Lloro porque creo que podemos despertar. Podemos tejer una Colombia donde el corazón ilumine, donde la mente guíe, donde el amor por el otro sea el lazo que nos una. Hacer las paces con nosotros mismos, sembrar con nuestras manos un país que no sea eco, sino una voz clara que cante, que abrace, que viva.  Es ese el camino, ese que nos lleva a una verdad que es la vida misma.

Opinión

Por :Yarime Lobo Baute

Hoy, 25 de julio de 2025, mi alma se estremece y se tiñe de colores vivos, como un amanecer en mi Valledupar querida. Celebramos el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, un latir de tambores ancestrales que recorre las venas de América Latina, el Caribe y la diáspora. No estuve en aquel Primer Encuentro de 1992 en Santo Domingo, donde más de 400 hermanas afrolatinas, afrocaribeñas y de la diáspora tejieron con sus voces un grito de resistencia, pero su eco resuena en cada mosaico que mis manos crean, en cada rincón de mi ser que se une a esta causa. Soy Yarime Lobo, arquitecta por oficio, artista por alma, y hoy dejo que mi corazón cante y pinte esta fecha sagrada que abraza la dignidad de mis hermanas afrodescendientes.

Siento aquel encuentro en Santo Domingo como un telar vivo, un espacio donde se bordaron dolores profundos: sexismo, racismo, pobreza, migración, violencia. No estuve allí en cuerpo presente, pero mi espíritu danza junto a esas valientes que alzaron la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, un cimiento de amor y fuerza. Esa red no es solo un suspiro; es un acto vivo que dignifica a las mujeres negras como ciudadanas plenas, llenas de luz. En mi taller, donde el mosaiquismo y el trencadís dan vida a “Negra Soy”, mi arte se transforma en un canto: ¡visibilizar, resistir, insistir, persistir, transformar!

Las mujeres afrodescendientes, un 30% de esta tierra latina y caribeña –unas 200 millones de almas vibrantes–, aún enfrentan miradas que las hieren. En mi Cesar natal, donde el vallenato abraza el alma y el río Magdalena susurra historias ancestrales de la historia negra, más de 150,000 hermanas afrodescendientes alzan su voz con orgullo, tejiendo su historia entre ritmos de tamboras y resistencia. Pero el peso de los estereotipos, esa sombra que las pinta como objetos sin alma, las empuja a la pobreza y la orilla. ¡No se rinden! Este día nos llama a romper cadenas, a desafiar el racismo y el sexismo, a abrirles caminos de poder y decisión. Que los países despierten de manera consciente y forjen políticas que las vean como lo que son: flores que florecen en la roca, no como hierbas en asfalto pisoteadas.

Desde mi rincón de creación, donde las teselas cantan historias de resiliencia, rindo homenaje a esta fecha con el alma desnuda. Pienso en mi amiga y hermana de la vida Melitza Quintero, bien llamada “perla negra” cesarense, cuya voz periodística toca corazones como una vez tocara el mío trayendo con sus letras un rayo de esperanza. La vi brillar con esa mirada que desnuda almas, y su espíritu guerrero es inspiración a seguir. Mi  obra “Negra Soy”, con sus verdes, azules y flores danzantes, es un espejo de esa fuerza y belleza. Cada pedazo colocado es amor puro, un cimiento que trasciende lo material. Este día no es solo recuerdo; es un llamado a no claudicar y actuar en el eterno presente, a ser semilla que brota, no etiqueta que aprisiona.

Desde Valledupar, donde el cielo se pinta de promesas, alzo mi voz y mis manos al arte para honrar a estas mujeres indomables, faros en mi penumbra. Que este concebir de letras sea un puente, un mosaico más en la gran obra de nuestra semejanza que llama a la equidad. ¡Larga vida a esta lucha, larga vida a estos amores que laten en cada rincón!