“El Cuento de Pedro”
Por: Pedro Norberto Castro Araujo
Hay quienes prestan un servicio voluntario a la sociedad, sin esperar nada a cambio. Doña Elisa Castro de Dangond fue una mujer emblemática, la centenaria matrona quien a sus 100 años, dejó tras de sí un legado de virtudes, servicio y entrega a la comunidad. Ella será recordada como una mujer virtuosa, noble y humilde, que dedicó gran parte de su existencia al trabajo cívico y al servicio de los demás. Igual que Alix Castro Vásquez de Martínez, quien dejó huellas en el campo social como miembro de la Liga de Lucha contra el Cáncer, desde allí impulsó programas de prevención y atención. Mujeres que son símbolo de civismo, entrega comunitaria y ejemplo de fortaleza , nunca se apartaron de las causas sociales y cívicas. Su espíritu solidario será recordado por haber sido motor de obras que aún brindan consuelo, esperanza y acompañamiento a cientos de pacientes y familias que luchan contra el cáncer.
Conversando con Socorrito Oñate en el municipio de La Paz, me comentaba que los pacíficos eran muy solidarios, al mismo tiempo me señaló a José Tobías, para decirme: El es mi hijo.
Incrédulo pensé: Pero si José Tobías, es el hijo de Tobías y María Teresa.
Tienes razón: Lo que sucede es que María Teresa estando en proceso de lactancia, la leche no le bajaba y yo en solidaridad me hice cargo del bebé. Yo estaba recién parida de mi hijo Iván y producía mucha leche, tanta, que varias primerizas hacían cola para que les ayudara a amamantar a sus bebés.
Mañe Alí, magangueleño de pura sepa, me contaba que ellos eran muy solidarios. Hace 50 años, Magangué era el principal y màs importante centro de comercio fluvial sobre el río Magdalena, con una economía basada en la pesca, la ganadería, el cultivo de arroz y el tabaco, sin embargo, igual que en todo el pais; en los años 70 Colombia sufría de muchas precariedades sobre todo en vías de penetración, salud y agua potable, los hospitales eran públicos y mujeres, pudientes o no, parían en los centros de salud del gobierno, en aquella època se asomaban al sistema de salud los primeros ginecólogos, antes de ellos los partos eran atendidos a la suerte de expertas comadronas, pero con los avances de la ciencia y con rubro estatal, fueron construidos modernos pabellones de maternidad especialmente en las ciudades capitales y en aquellos municipios de Colombia como Magangue, principal epicentro portuario y comercial en la región de la Mojana.
Me comentó además que Tati, una hermosa mujer de cabellos rubios ensortijados, de descendencia siria, nacida y criada en el municipio de Magangué, selló su pacto de amor, frente a la la Virgen de la Candelaria, con pomposa ceremonia, contrajo matrimonio católico, en sagradas nupcias con José Miguel, otro paisano sirio y fruto de su amor nació su primogénito a quien le pusieron el nombre de Pedro. Ella, casada desde muy joven no gozó de la virtud de producir abundante leche materna, la leche producida no le era suficiente para abastecer la gula de su hijo.Suerte para la primeriza mujer, que en el pabellón de neonatos habían màs de 100 mujeres magangueleñas recién paridas, la solidaridad fue tanta que realizaron un festival lácteo para ver qué mujer producía màs leche y que niño ganaría por ser el màs glotón; Pedro se llevó el galardón y se convirtió en el niño màs comelón de la región de la Mojana, ganó los aplausos y la fama de haber pasado de cama en cama degustando exquisitos manjares, de 100 mujeres competidoras, pasó de brazo en brazo y de teta en teta para poder saciar su hambre.






